viernes, 4 de agosto de 2017

“El Chulla Quiteño”, himno taurino del Ecuador, ya esta en Francia.

El popular y célebre pasacalle, “El Chulla Quiteño”, creado por Julio Alfredo Carpio, cuya letra según dicen algunos entendidos es de Luis Alberto Valencia e inscrito en 1.946, (historia que no está muy clara), es una composición que representa la identidad y personalidad de los capitalinos, que se corea en las celebraciones taurinas y en otros eventos; convertido más tarde en pasodoble e interpretado por la banda municipal en la otrora feria “Jesús del Gran Poder”; hoy ya no es solo nuestro, en esta época se pasea con orgullo por el país galo lo que produce una profunda satisfacción.

A continuación la nota completa escrita por Manolo Espinosa “El Ciclón”



Hace unos dos años atrás, un connotado artista plástico forjado en la cuna de la cultura, París, Nelson Román, en una charla amena nos comentaba que en una corrida a la que asistió en Nimes a ver torear a José Tomás que fue gran triunfador de esa tarde, la banda del lugar interpretó el “Chulla Quiteño”, lo que sorprendió gratamente al compatriota, que inmediatamente contactó con el director del grupo musical para que le explicara el por qué de esta interpretación, a lo que había respondido, que él estuvo en una de las ferias quiteñas y que escucho este pasodoble quiteño y como le gustó tanto, decidió escribir su propia partitura para interpretarlo en las grandes corridas en Francia.

Escuchamos con atención su relato, pero no lo tomamos muy en cuenta debido a que somos escépticos y porque de vez en cuando los ecuatorianos nos inclinamos por exagerar un poquito, pero quedamos atónitos cuando el 17 de junio, tarde fatal para Iván Fandiño en la plaza Aire Sur L’Adour (Francia), en su primer toro al que cortó una oreja y mientras daba la vuelta al ruedo sonaron las notas del “Chulla Quiteño” y no porque Fandiño haya echado raíces en nuestro país, sino porque en Francia se tomó la costumbre de interpretarlo en tardes importantes.

Esos fueron momentos exultantes al escucharlo, porque nuestro himno taurino y patrimonio cultural inmaterial, era conocido fuera de nuestras fronteras, esparciendo el sentimiento de nuestra tierra por los cielos Europeos y porque además formaba parte de otras culturas.

No conformes con lo acontecido, comenzamos a indagar a través del tiempo, encontrando efectivamente que el “Chulla Quiteño”, fue interpretado en la plaza de toros de Nimes, en una tarde histórica para José Tomás el 16 de septiembre del 2012 que triunfó apoteósicamente, con lo que se corroboraba lo dicho por Román.

Pero encontramos un poco más adelante, que el 25 de mayo del 2015, volvieron a sonar nuestras notas en Nimes, luego de dos faenas monumentales orquestadas por el “taumaturgo del toreo” Enrique Ponce, al cumplir sus 25 años de alternativa; en el sexto toro y uno de regalo, en que obsequió lo mejor de la tauromaquia, cuajando lo más sutil de su repertorio y magisterio.

Esta labor enardeció al respetable en una tarde sublime, en que el anfiteatro romano se convirtió en UN TEMPLO DEL ARTE, en el que se interpretaron desde el paseíllo: la ópera de “Carmen”; la banda interpretó música de Ennio Morricone y una jota navarra; se escucho la poderosa voz del tenor Francesco Demuro interpretando “Nessum Dorma” la pieza “Turandot” de Puccini; el pasodoble “Paquito chocolatero”; asimismo la banda entonó el “El Himno al Amor” de la diva de París Edilth Piaf y por último, cuando Ponce salía en volandas por la Puerta de Los Cónsules, en actitud frenética, casi demencial, miles de personas celebraban este sublime acontecimiento al son del “Chulla Quiteño”.

Con todo esto, no cabía dudas de que nuestro pasacalle o pasodoble, -como se lo quiera considerar-, se había establecido definitivamente en Francia, calando profundamente en el corazón de los galos.
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