lunes, 11 de abril de 2016

Reflexiones: Y si en vez de dar corridas de toros se dieran novilladas en las ferias de Venezuela?


Ya está visto, hablado, denunciado, publicado, publicitado, a los 4 vientos que lo que se lidia en Venezuela como corrida de toros, son novillos o novillos adelantados.

La dentadura si bien es cierto indica la posible edad del animal también es cierto que depende del alimento y la cantidad que se le dé a la res esta desarrolla mas rápido su dentadura.

Ese hecho real es lo que vemos de unos 10 años para acá en nuestras plazas.

No solo eso sino que los toros de las figuras o de los que se creen figuras son más chicos que los que no son o de los toreros nacionales que alternen con ellos.

A continuación invitamos a leer esta nota (sugerencia) sobre la presencia de los toros en Venezuela…



Sea que los cambien por influencias, presiones, ofertas económicas o mejor aún, ofertas de torear en otros países, muchos de nuestros toreros aceptan y siempre se quedan con los toros más feos de hechuras, mas destartalados, y que generalmente obliga a que nuestros toreros con menos actividad hagan el quíntuple de esfuerzo para estar a la altura de dichas “figuras”.

Los “toros” de las corridas en Venezuela no tienen trapío, no tienen edad, no tienen peso, no tienen presencia y menos aún pitones, con algunas excepciones.

Eso conlleva a que luego al ganadero se le critique (cosa que los molesta en demasía), al torero se le demerite su gran faena ante lo chico y deslucido de sus toros, la comisión taurina de forma hipócrita luego que aprobó los toros trata de echarse agua bendita y al finalizar la feria, para lavar sus culpas, empieza el juego de multas y descalificaciones.

El problema es que las autoridades para aprobar un toro en la plaza igualan el concepto de Toro aprobado = peso mínimo.

El trapío, la visión, la integridad, no lo analizan, no lo conocen

Hace años el último presidente digno y serio que tuvo la comisión taurina de Caracas y creo que de Venezuela, Luis Ernesto Navarro (QEPD) a quien pudimos conocer, no permitió nunca ese juego de corrales, esos cambios de toros por accidentes de peleas.

Todo lo contrario no dudaba en rechazar el encierro completo si los toros no daban el peso mínimo reglamentario, o no tuvieran presencia y trapío.

Eran otros tiempos cuando de verdad la autoridad taurina hacia respetar el reglamento y no se dejaba presionar ni se andaba inventando nuevos artículos ni nuevos reglamentos, para tapar irregularidades originadas en el mismo sitio de la autoridad tal vez tapada por el obsequio de una botella de licor o de un donativo económico.

Recuerdo que un torero que alternaba con Bernardo pregunto quién presidiría el festejo.

Respondí Luis Ernesto Navarro. Arrugo el ceño y ya no hablo más.

Tanta culpa tiene un ganadero que sabe que no va a tener un encierro listo y acorde para una plaza como el empresario que sabiéndolo los compra y la autoridad que se publicita visitando los hierros contratados, los aprueba.

En nuestras plazas, lo lógico, lo decente, sería que la autoridad renunciara y se procediera a escoger una nueva autoridad y con gente joven que sea aficionada de verdad y que sobre todo exijan el cumplimiento del reglamento. .

No se puede echar toda la culpa al ganadero.

Y que les parece si en vez de dar una feria de San Cristóbal, Mérida, Maracay, Maracaibo, Tovar y Tariba, con matadores de toros de alternativa y “toros” con la edad reglamentaria, se dieran novilladas con lo más selecto de España, México, Colombia, Ecuador y Perú?

Muy al estilo de lo que hizo durante algunos años Gregorio Quijano.

Pero eso si solo pon tiempo determinado, luego de un censo real y verdadero de loq ue exista en las ganaderias.

Cuáles serían los beneficios?

Nuestros novilleros por fin podrían torear. No tendrían que esperar un año o mas para ver una novillada de 2 reses.

Los ganaderos podrán lidiar sus “toros” sin que los insulten o denigren y menos aún los multen.

Tienen y tendrán bastante material como novillos.

Se pueden dar muchos festejos.

Sus productos si cumplirían con el reglamento sin obligar a que la autoridad tuviera que ser un catedrático o tener un master sino simplemente ser aficionado y querer a la fiesta.

Lidiarían todos los ganaderos pequeños y grandes.

A qué obligaría?

A que cada ganadero por reata empiece a seleccionar como debe ser y sobre todo a preparar sus productos para dentro de un año o más, obligando a que el toro se presentara como debe ser.

Claro, el único y pequeño inconveniente es: Alimento, medicinas, gastos varios.

Pero no es lo mismo preparar 20 toros que apartar 10 para toros y 10 para novillos.

Bueno es una sugerencia, que tal vez ayudaría a darle un refrescamiento a la presencia de los toros en Venezuela. .
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