lunes, 9 de noviembre de 2015

Claroscuros feriales, de la segunda de Acho. 08/11.


Como te dije el lunes pasado, esta reseña a toro pasado es para postear los extremos que contrastan con el resultado artístico y triunfal de las corridas feriales en Acho, la que transita sus 249 años en sus 70 de Feria del Señor de los Milagros.

Ya lo dicen, corrida de expectación, corrida de decepción. Aunque a medias según se mire.

Y mira por dónde me entretuve en oír comentarios post corrida y había los decepcionados totales y los decepcionados parciales.

Más información a continuación…



Sea como fuere, lo que me parece -porque también oí comentarios previos- creo que la gente iba a ver a los Miura sin saber cómo eran los Miura, su feno y genotipo.

Y ahí creo que está la razón de la cantidad de decepción de cada cual. Hubo tambien el que dijo que los Miura salieron mejor de lo que esperaban.

Ósea menos complicados, menos malos. Aunque por reseñar también hay que decir que había aquel que dijo:

Al menos vimos toros. Sí, digo yo.

El toro en las complicaciones de su sangre, de su encaste.

El toro, en el tipo de ganaderia de las que se encasillan en duras o minoritarias pero pocas o ninguna con la leyenda negra de la que volvió ayer a Lima tras 32 años (1983 en Sol y Sombra) y a Acho desde 1959.

En estas matizaciones encuentro las razones del porqué cierto sector de público pitaba el desempeño de las reses mediada la tarde, ya que no daban el juego deseado para el espectáculo que venían a ver: lluvia de orejas.

Y es que los miuras son así. Es muy raro que salga el que embiste como Domecq, y salió. Fue el 6o.

Y hasta eso había desazón en sectores de lo que también se llama (en argot) turistas que fueron a ver torear bonito y no a ver, disfrutar de la lidia, de ver lidiar, ese poder y someter para luego torear, porque lidiadores es lo que corridas como estas necesitan.

Y de los tres de terna, para mí, solo uno reunió tales características. Fue Rafaelillo.

Y por acotar debemos señalar lo mal presentada que lució el mítico hierro de Zahariche.

Con 100 +- kilos por bajo de lo que usualmente promedian en España.

Que de haberlos tenido se hubieran presentado imponentes en Acho.

Y es que allá los Miura asustan, aquí...

Su estampa no imponía.

De ahí que al saltar el primero fuera protestado.

¿razones?

El mucho tiempo en corrales y lejos de su casa podría haber hecho que el peso perdido en el viaje desde Sevilla a Lima se incrementara en las siguientes semanas porque es normal que demoren en retomar agua y alimento en nuevo hábitat.

Y me atrevo a pensar que la tablilla no reflejaría fielmente la báscula que juez, asesores y comisión taurina edil con aficionados en su grupo debieron volver a usar, a repesar, en días previos, ya que lo hicieron semanas atrás a su llegada. Decir que no, porque es peligroso el trasiego no es de recibo.

Del ruedo saltamos al atrio.

Esta vez de Sol a Sombra vi que le habían pasado un trapito a las paredes pero aun así lucían no correspondían al resplandor que ese hermoso marco merece por su belleza y su historia.

Como tampoco merecen los que pagan altos precios para estar en un espectáculo que no tiene lo básico en comodidades de higiene, baños sin agua y sin luz.

No lo entiendo. Sea en el ruedo, en el tendido o en atrio, al cliente - al público, abonado o turista - hay que cuidarlo, mimarlo, y en esto falta mucho para alcanzar la excelencia que dicen querer o tener.

Fuente: Magaly Zapata / Detorosymas
http://www.detorosymas.blogspot.com/2015/11/claroscuros-feriales-la-segunda.html
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