viernes, 17 de julio de 2015

Los que vinieron, no pudieron, no quisieron y no volvieron a Pamplona.


                               La Feria del Toro es una singularidad que atrae o rechaza.

Hay  matadores para los que San Fermín es un zumbido imposible, una atronadora forma de ver los toros que rechazan.

Entre ellos hay dos tipos: los que convierten el primer paseíllo en el último y los que lo intentan pero al final desisten.

"Los toreros cuando se quejan hablan del ruido. No del trapío", reflexiona Mariano Pascal, uno de los miembros de la Casa de la Misericordia, entidad que gestiona la plaza de toros.

"Precisamente el otro día, en una conversación con Emilio Muñoz, salió este tema. Él reconocía que venir a la ciudad unos días antes y conocer el ambiente le sirvió para triunfar aquí. El problema es que ahora algunos toreros han perdido esa costumbre: llegan y se van y en la plaza extrañan lo que ocurre; no se encuentran", explica.

"Si no tienes ese contacto previo el ambiente te come. Por eso mismo, por ejemplo, Ruiz Miguel es más conocido en la calle que algún torero en activo".

A continuación una lista de los toreros que vinieron, no pudieron y nunca volvieron…



MANUEL BENÍTEZ 'EL CORDOBÉS'

"El de El Cordobés fue el petardo por antonomasia. Las peñas le gritaban '¡cortate el pelo!'". Ocurrió el 13 de julio de 1965, tarde en la que compartía cartel con Curro Romero y Fermín Murrillo para lidiar toros de Atanasio Fernández. Antes, había debutado en la Feria del Toro cortando una oreja en el 61 a una novillada de Carlos Núñez y volvió en el 63 como matador, saldando su actuación con doble bronca. Dos años después, el ambiente estaba a la contra y el V Califa no tuvo su mejor día. "Todo eso ocurrió en un contexto en el que Antonio Ordóñez era el rey y la afición no le permitió nada: venía a sustituirlo y no pudo".

"La tarde acabó con las peñas tirándole almohadillas y gritándole de todo cuando salió de la plaza", cuenta Pascal. El Benítez escenificó el exilio sacudiéndose la arena de las zapatillas y 'toreó' a una de esas almohadillas que cayeron, dejando una fotografía para la historia. No volvió.

PACO OJEDA

El hombre que hipnotizó la embestida, que inventó nuevos terrenos, no se encontró en Pamplona. Llegó convertido en figura y San Fermín fue la criptonita que disolvió su poder.

"Vino a Pamplona un par de años. Una de esas veces le tocó un toro con muchísimo genio de Jandilla y no cuajó su actuación". Fue en la corrida que cerraba la Feria de 1983 y compartía cartel con El Niño de la Capea y Emilio Muñoz. Uno de los pocos naufragios del gaditano.

JOSELITO

Joselito debutó y se despidió de la Feria de San Fermín el mismo día. El 9 de julio de 1988, con una corrida de María del Carmen Camacho en la que su lote no acompañó y no pasó nada: silencio y silencio.

"Toreó un solo año, le cayó algún objeto durante la lidia de uno de sus toros y no volvió más. Decidió que no volvía".

27 años después, en esta Feria, 'redebutó' como ganadero de El Tajo y La Reina. Ante los micrófonos de Canal Plus Toros, durante la retransmisión de la corrida, dijo que "echando la vista atrás puede que me confundiera, pero son caprichos que le dan a uno cuando es artista", para explicar su paso por San Fermín. "Se marchaba a la playa durante esos días", ríe Mariano.

JOSÉ TOMÁS

"Hombre, lo de José Tomás es distinto. Tuvo tardes muy buenas, entre ellas, el día en el que debutó con la corrida de Cebada Gago", explica el miembro de la Meca. Día en el que entró en la Feria sustituyendo a César Rincón como un completo desconocido; en las antípodas de lo que es hoy. Aquella tarde, 14 de julio de 1996, pudo cortar tres orejas, pero el fallo con la espada le impidió redondear una actuación que lo lanzó, el primer paso. "Los siguientes años toreó la de Conde de la Corte y la corrida de Guadalest, donde tuvo una buena tarde pero falló con los aceros".

Era el año 99, y tras no haber participado en el ciclo del 97, tenía dos tardes contratadas. La segunda estaba anunciado con Enrique Ponce y César Rincón, cartel del que se cayó y fue sustituido por Pepín Liria. Ya no volvería más a la Feria del Toro. "La idea de no televisarse lo alejó de San Fermín".

ENRIQUE PONCE

Es un caso especial. Acudió a la feria tres lustros consecutivos: 15 años durante los que rumió la despedida, hasta que dijo basta. En 2008 se despidió con un terno blanco y plata y corbatín rojo.

"No se entendió muy bien esta decisión", dice Pascal, "aquí se le quería y había triunfado, fue algo por su parte, no sé qué pudo pasar porque nunca la afición tuvo un mal gesto con él".

JOSÉ MARÍA MANZANARES

Su última presencia en Pamplona se remonta al año 2009. "Tuvo poca suerte cada vez que toreó y no terminó de funcionar".

El matador de toros alicantino lleva seis años sin pisar Pamplona desde que no pasara nada con la corrida de El Ventorrillo. San Fermín es la cara oculta de una trayectoria en la que ha conquistado casi todas las plazas.

MORANTE DE LA PUEBLA

"Morante cayó bien, la afición lo esperaba. Lo que pasa es que al ser irregular... Luego ha habido años en los que ha faltado y se ha diluido el ambiente que dejó".

La última actuación de Morante en la Feria del Toro fue en 2013, después de tres años de ausencia. No se encontró a gusto con el ambiente y fue pitado en sus dos toros.

De su paso por Pamplona se recuerda la tarde de la temporada 2009, donde cortó una oreja a un toro de Cuvillo y se despidió con el cariño de las peñas, que coreaban su nombre al salir de la plaza. En total, en Pamplona, ha toreado seis temporadas no consecutivas, matando 16 toros de los que ha cortado un total de cuatro orejas.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2015/07/14/55a50c5de2704e863a8b4587.html
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