domingo, 12 de julio de 2015

Las Ventas / Manolo Vanegas en su debut, paseo la única oreja de la tarde. 12/07.


Madrid. 12/07. Plaza de toros de Las Ventas. Un cuarto de plaza en tarde calurosa. 

Se han lidiado tres novillos de Toros de La Plata (1º, 2º y 6º), bien presentados, faltos de fuerza y sin humillar, a excepción del buen 1º, ovacionado en el arrastre; dos novillos de Herederos de Antonio Ordoñez (3º y 4º), correctos de presentación, el 3º sacó un gran fondo; el 4º, brusco y deslucido; y un novillo de Aurelio Hernando (5º bis, reemplazando a uno de Antonio Ordoñez), áspero y falto de recorrido.

Jorge Escudero (coral y oro): silencio tras aviso y silencio.

Manolo Vanegas (corinto y oro): silencio tras aviso y oreja protestada.

Guillermo Valencia (caña y oro): vuelta al ruedo tras fuerte petición y silencio tras aviso.

Entérese lo que dijeron de la actuación de Manolo Vanegas los siguientes medios, Mundotoro, Las Ventas web, Cultoro, El Mundo, Por el Pitón derecho y Aplausos, así como vea las imágenes de su actuación a continuación….





Las Ventas / web: La presentación de Manolo Vanegas en Las Ventas ha dejado un poso de seriedad y de mucha capacidad. Templado y con gusto con capote y muleta, se quedó pronto sin su primer novillo, que no acompañó esas buenas sensaciones que dejó el novillero. El quinto se lo puso muy difícil, pero Vanegas le plantó cara con mucha verdad, aguantando la incertidumbre sin aspavientos. Sin apenas petición le llegó una oreja del palco que certifica un debut muy prometedor.


Mundotoro: El segundo de Toros de La Plata no humilló nunca en las telas y Manolo Vanegas, novillero venezolano, lo toreó con temple y buenas maneras, dándole distancia. No acertó con la espada y eso le privó de un reconocimiento mayor. Sí lo obtuvo frente al quinto, un sobrero de Aurelio Hernando. Novillo de embestida complicada, que se movió siempre con la cara alta, sirvió para que Vanegas protagonizase un emocionante tercio de banderillas y firmase una faena de novillero conocedor y seguro. Aguantó miradas y parones, domeñó las tarascadas del novillo y acabó imponiéndose a base de seguridad. Cortó una oreja, aunque la petición era leve. Importa más la sensación, muy buena.



Cultoro: Con más arrojo que brillantez le ligó las verónicas del saludo Vanegas al segundo, de escaso perfil pero rotundo remate. Con alegría y fijeza se arrancó el animal en el caballo, antes del garboso quite por chicuelinas de Guillermo Valencia. Fue severo el castigo en el caballo y lo acusó mucho el animal en la muleta, donde quiso tomar por abajo el trapo que le ofrecía Vanegas con suavidad pero sin pausa. Tiene valor el venezolano, pero le faltó medir los tiempos y ofrecer respiro al novillo.Largo fue el trasteo, sin emoción por la falta de poder del animal, que despenó Vanegas con dos pinchazos y el descabello para escuchar silencio.

Un tío por todas partes era el serio quinto, al que recibió Vanegas con dos faroles y persiguió después para encajarse a la verónica en las idas y venidas del abanto animal. Perdió las manos a la salida del peto y fue devuelto. De Aurelio Hernando era el sobrero, cornicorto pero colocado, que buscó la gatera de salida con insistencia y repitió después en el decidido saludo de Vanegas rebrincado y tirando un feo derrote con el pitón de fuera. En línea recta y tomando a media altura llegó al penco. El propio Vanegas protagonizó el tercio de banderillas, culminando con un vibrante quiebro al violín. Un esfuerzo hizo Vanegas con el costoso animal, exigente en los terrenos, que siempre lo tuvo visto y a punto de echarle mano. Le tragó Manuel para transformar en tandas las arrancadas reservonas que le fue robando a base de exponer. Le dejó una estocada sensacional y cortó una oreja.



El Mundo: Por fin una buena noticia en la temporada madrileña: dos prometedores novilleros. Un venezolano, Manolo Vanegas, que paseó una oreja y que más allá del premio dejó una sensación de solidez, templanza, valor y asiento. Frente a sus dos oponentes, Vanegas, mostró que sabe hacer y expresar el toreo. Manolo Vanegas anduvo asentado con su primero, un novillo sin entrega de Toros de la Plata, frente al que demostró aplomo y despaciosidad. Y paseó el trofeo del quinto, un áspero sobrero de Aurelio Hernando, al que banderilleó con lucimiento y trató siempre de empujarlo por abajo. Impropio ajuste. Muy buena impresión. Tras una estocada paseó el premio.



Por el pitón derecho: Manolo Vanegas recibió por verónicas a Aljarafe, novillo que sirvió para su presentación en Madrid. Cobró de lo lindo en el jaco, tomando dos puyazos fuertes a los que se arrancó con alegría. Pareció perder ahí todo su ímpetu y llegó sin fuelle al último tercio. Brindó al público e instrumentó una faena muy torera y con mucha templanza. Inició por alto antes de sacar la mejor tanda del trasteo en redondo. A partir de ahí, tiró de firmeza para sacarle muletazos sueltos muy meritorios. Se echó la muleta a la mano izquierda, donde tragó mucho antes de irse a por la espada. Finalizó por manoletinas pero falló con los aceros y fue silenciado. El quinto fue devuelto por falta de fuerzas y en su lugar salió un sobrero de Aurelio Hernando, áspero pero con mucho que torear. Banderilleó el propio torero, dejando un par al violín muy jaleado por un sector del público. Brindó al cielo e inició por doblones. Sacó una buena tanda por el derecho antes de que el novillo fuera acortando su recorrido. Tesonero el debutante, consiguió muletazos emocionantes por ambos pitones antes de finalizar en las cercanías. Ahí fue donde calentó al público antes de matar de estocada sin puntilla. Los pañuelos asomaron de forma muy minoritaria, sin embargo, el presidente concedió la oreja entre irrespetuosas carcajadas hacia aquellos que no vimos justa la concesión del trofeo.




Iñigo Crespo / Aplausos: Manolo Vanegas se presentó en Las Ventas con un novillo noble pero tardo y sin ninguna entrega y que terminó parado. Muy asentado el espada venezolano, toreó con serenidad y despaciosidad aprovechando la inercia de su oponente. Imprimió además a su labor mucha torería. Buena impresión la dejada por el venezolano que falló con los aceros.

El quinto de Antonio Ordóñez fue devuelto por blando, saliendo en su lugar un novillo de Aurelio Hernando brusco y que embistió con la cara alta. Nada fácil estar delante. Se lució con las banderillas el venezolano, especialmente en un par al quiebro y al violín en el tercio. La faena sorprendió por la seguridad -aguantó muchos parones del novillo-, y por tratar de conducir al novillo siempre por abajo. Muy ajustado con el utrero, con muchos conocimientos y un buen fondo técnico. Mató de una estocada y se le dio una oreja cuando la petición para la misma fue escasa. Más allá del trofeo, Vanegas dejó una notable sensación.



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